Ocho beneficios que los hipopresivos aportan a los músicos de viento y cantantes

Ocho beneficios que los hipopresivos aportan a los músicos de viento y cantantes

Lo que más llama la atención en una imagen de hipopresivos es el vientre plano y la cintura de avispa que se logra en el momento de apnea. Detrás de esa primera impresión superficial hay todo un mundo de beneficios para la salud, que en el caso de los músicos cobra especial importancia.

Están de moda. Muchas personas se acercan a ellos atraídas por motivos estéticos y superficiales. A otras se los recomiendan los profesionales de la salud. Tanto unas como otras, al poco tiempo de empezar a practicarlos, descubren que los hipopresivos son mucho más que un ejercicio abdominal diferente y que su acción repercute en el cuerpo de forma global.

Como tantas otras técnicas o ejercicios tienen su origen en la tradición oriental: en este caso el yoga. En occidente fueron utilizados primero por los culturistas, con fines estéticos, y después, en el ámbito de la salud, donde se aplicaron en un principio para la rehabilitación postural y más tarde en la recuperación del suelo pélvico femenino tras el postparto, así como para paliar los problemas de incontinencia urinaria que presentan las mujeres a partir de cierta edad.

Los hipopresivos son una combinación de ejercicios posturales y respiratorios. Ese trabajo, que puede resultar beneficioso para cualquier persona independientemente de la actividad a la que se dedique, ya fue presentado el pasado curso como de crucial importancia en las artes escénicas, dentro de las Jornadas de salud del Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón, organizadas desde el Proyecto “Postura sana”.  Los últimos estudios sobre los hipopresivos demuestran que su aplicación en la rutina de los músicos aporta a éstos grandes beneficios, en especial a los instrumentistas de viento y cantantes, y estos beneficios son:


      1. Tonifican la musculatura abdominal sin acortarla.  

Ser instrumentista de viento no tiene por qué ser sinónimo de tener una barriga prominente. El temor a “perder” capacidad pulmonar por tener una faja abdominal muy tonificada hace que muchos músicos descuiden esta musculatura que tanto aporta en la sujeción de todo el esqueleto. En realidad con los hipopresivos se logra una  tonificación apropiada que permite mejorar la técnica interpretativa con un eficaz apoyo del aire que ayuda a la proyección del sonido.

      2. 
Tonifican la musculatura perineal.
 

Ese trabajo muscular, esa presión intrabdominal que ejercemos los instrumentistas de viento en nuestra práctica diaria, acaba repercutiendo a nivel de la musculatura del suelo pélvico, otro gran olvidado de nuestro organismo y que se logra tonificar de forma saludable mediante los ejercicios hipopresivos.  

     3. Contribuyen a la relajación del diafragma.  

Lo ideal sería que nuestro diagragma estuviese en condiciones inmejorables. Lo cierto es que por deformación profesional, son muchos los instrumentistas de viento que presentan un diafragma bloqueado o con tensión excesiva. El trabajo de hipopresivos logra devolver a este músculo vital la elasticidad natural y mejora notablemente la técnica respiratoria que necesitamos los músicos y cantantes.  

    4. Regula y/o mejoran los parámetros respiratorios.  

La obsesión por lograr aumentar la capacidad pulmonar desde el inicio de nuestras enseñanzas musicales pasa factura en sentido contrario a nuestros intereses y son muchos los instrumentistas de viento que padecen sensación de ahogo incluso cuando su capacidad pulmonar ha aumentado notablemente. La práctica de hipopresivos logra equilibrar este aspecto desde el trabajo de apnea en vacío, es decir se trata de quedarse sin aire, en vez de llenar toda la capacidad pulmonar que nuestro organismo puede abarcar en una inspiración.  
   
    5. Mejora y corrige la postura.  

Los hipopresivos consisten en mantener una serie de posturas, estáticas en los primeros niveles y dinámicas más adelante, que suponen un estiramiento global de diferentes cadenas musculares y una elongación de toda la columna, que va calando a nivel propioceptivo y sensorial incidiendo directamente en el patrón postural y corrigiéndolo.  

    6. 
Previenen lesiones articulares y musculares.
 

Al tratarse de un trabajo corporal global y que integra las grandes cadenas musculares repercute notablemente en segmentos más pequeños que normalmente estiramos de forma muy localizada e inconexa sin llegar a lograr beneficios palpables. Resulta curioso cómo para muchos instrumentistas de viento lo más difícil de los hipopresivos no es la parte respiratoria si no la postural, en la que afloran muchas tensiones acumuladas según las adaptaciones posturales que realizamos hacia nuestro instrumento, por ejemplo, en el caso de especialidades tan asimétricas como la flauta travesera.  

    7. 
Previenen y/o reducen los síntomas de incontinencia.
 

La presión intraabdominal inherente a la práctica musical a la que me refería en el punto número 2, se puede ver agravada por diferentes factores: ser mujer (la cadera es más ancha que la de los hombres y la presión ejercida en esa zona es mayor), haber sido madre (en cada embarazo y parto esa zona puede quedar afectada) y el factor edad (todo el suelo pélvico pierde tonicidad a medida por la edad y por los cambios hormonales).   Un trabajo preventivo mediante hipopresivos contrarresta el efecto de todos estos factores y permite prolongar la práctica de nuestras especialidades instrumentales sin incrementar la posibilidad de padecer estos síntomas que hasta hace bien poco se consideraban inherentes a la condición femenina.  

    8. 
Aportan bienestar y mejoran la autoestima.
 

Como cualquier otro ejercicio físico y respiratorio mejoran el estado anímico al provocar una considerable liberación de endorfinas. Aunque se trate de una “gimnasia pasiva” resulta evidente el aumento del rendimiento a nivel físico y la estabilidad a nivel mental.  

El hecho de ver en pocas semanas resultados evidentes a nivel de práctica instrumental y la mejora del estado de salud y la calidad de vida en general, suponen un refuerzo positivo. Para las personas que ya sufren problemas de incontinencia, mejora su nivel de autoestima al encontrar, por fin, una solución a su problemática.

Estas son, a grandes rasgos, 8 poderosas razones para incorporar estos ejercicios a la rutina diaria del músico de viento y los cantantes.

En el Conservatorio de Gijón están de suerte, porque pueden probar los beneficios de los hipopresivos desde el Proyecto de Educación para la Salud “Postura sana”, tanto en las sesiones que llevo a cabo con las familias y el alumnado desde las Enseñanzas Elementales de Música y Profesionales de Música y Danza, como en la Optativa Reeducación Corporal o en el Grupo de Trabajo que coordino y que se enmarca dentro de la Formación permanente del profesorado desde el CPR de Gijón. Así logro compartir con el profesorado del centro todos los beneficios del trabajo hipopresivo para su propio beneficio y para la posterior aplicación con el alumnado. ¡Qué mejor forma de seguir sembrando mucha música y mucha salud!


 



Deje su comentario